~ GASTROMANÍA (24): ‘El somni’, de Christophe Farnarier

Plano detalle de Joan ‘Pipa’, pastor transhumante.

Buen calzado y un zurrón con ricas viandas: eso hace una buena vida de la vida del pastor, pero las leyes -como de costumbre- se encargan de estropear la fiesta. ¿Por qué? Porque quienes mandan no saben nada del mundo rural, no saben que «cada montaña es un mundo», que cada comarca es diferente, y desde su ignorancia e indiferencia promulgan una sola ley para todas. Los ministros del ramo «no saben lo que es una montaña». Así lo vive y lo ve el pastor catalán Joan Pipa y así lo cuenta en El somni, documental de Christophe Farnarier. Este realizador marsellés afincado en Girona le acompaña durante su última transhumancia por perdidos senderos de montaña y valles pirenaicos, en la primera parte de una trilogía que se completa con La primavera y L’eternitat, tres piezas observacionales que se adentran al límite en la vida cotidiana y el trabajo extenuante de la pagesia. Pipa es un pastor al que le gusta cantar y que afirma no haberse sentido nunca esclavo del trabajo a pesar de que en su oficio no haya festivos y tenga que dormir al raso («más seguro que en la ciudad») para seguir camino al reír el alba, a veces sobre dos palmos de nieve. Sin interferencias por su parte, Farnarier crea un retrato íntimo que no escatima ni en silencios ni en detalles, y firma un trabajo fotográfico de contundente expresividad. Con abundantes planos fijos y tomas largas para dejar que la cámara recoja, a través de gestos y momentos, el paso de las horas, El somni documenta la más que probable extinción de un mundo antiguo, tal como hace Carla Simón en Alcarràs, sensible relato sobre la ruralía que se ha hecho un merecido hueco en la cartelera.

La pipa de Joan, protagonista de El somni.

Paisajes del Pla de l’Estany, la Garrotxa y el Ripollés se alternan con escenas de interiores en cocinas domésticas y fondas populares: la comida es protagonista a lo largo de toda la trilogía. Aquí a los perros pastores se les prepara un manjar ganado a pulso: tortilla francesa de tres huevos camperos con sal. Gracias a su pericia, más de ochocientas ovejas se mueven como una sola, al unísono, casi como una bandada de estorninos. Caminar, comer (siempre entre dichos, risas y canciones) y dormir: así ha transcurrido la vida del transhumante Joan Pipa desde 1949 hasta 2007, siempre guiando a sus rebaños desde el Ripollès, su comarca natal, hasta el lejano Port de la Selva, y vuelta a casa. En L’eternitat, Christophe Farnarier traslada el protagonismo a la esposa de Pipa, Mercè, quien afirma que «ya no hay jóvenes que valgan para hacer esto». El somni acaba con un lamento que es también una denuncia: la desaparición de un oficio y de algo más: «En Catalunya nos quedaremos sin tierra y sin animales», profetiza el ovejero ante la desaparición del paisaje rural (devorado por autopistas y trenes de alta velocidad) y las consecuencias del caos climático. Desde un lugar que conoce palmo a palmo y que ha pasado de tener «treinta mil ovejas» a cargar con «treinta millones de coches», anticipa un siniestro porvenir que ya se nos viene encima: a este paso también nos quedaremos «sin hierba… y sin aire». En un momento del docu, el pastor cuenta en tono jocoso su imposible sueño.

‘Pipa’ y su rebaño de ovejas, en su última transhumancia.

NOTA: El Somni está disponible en ccma.cat y en filmin.es

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