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~ CUENTOS PARA SIBARITAS (y IX: los bises)

Patricia Highsmith (1921-1995).

LA MUERTE DE LA TEMPORADA DE TRUFAS, de Patricia Highsmith. Concluyo esta antología de 27 relatos gastronómicos con tres autores ya citados en entregas anteriores, a modo de bises finales. De la misántropa Patricia Highsmith, este relato protagonizado por un corpulento cerdo trufero, perteneciente a Crímenes bestiales o, en versión original, The Animal Lover’s Book of Beastly Murder. En efecto, Sansón está adiestrado para localizar trufas negras, pero nunca le es dado catarlas, veto que le produce «un vago resentimiento». La recompensa ante cada uno de sus rentables hallazgos se limita a un triste pedazo de queso. Auténticos diamantes comestibles para el gourmand francés, los ejemplares de Tuber melanosporum acaban todos en el zurrón de su amo, Emile, quien se las vende a un charcutero de Cahors (el mercadeo con la trufa es algo realmente peculiar y tiene su propia lógica, esotérica a ojos de un extraño, como pude comprobar un invierno en Morella). Un concurso de caza de trufas patrocinado por la empresa Reine d’Aquitaine, elaboradora del mejor pâté aux truffes de toda Francia, le servirá a Sansón para desquitarse de ese injusto ayuno trufero al que le somete sistemáticamente el avaro de su dueño. La venganza está servida.

Julio Cortázar (1914-1984).

NOVEDADES EN LOS SERVICIOS PÚBLICOS, de Julio Cortázar. Ahora que una de las tendencias turísticas más en boga es la experiencia gastronómica del tipo guisa-y-come-langosta-en-la-barcaza-del-pescador, no resultaría nada extraño que se materializase esta ocurrencia de Cortázar: montar un restaurante de lujo en uno de los vagones del metro de París. Un precedente del slum tourism -otro culmen del consumismo esnob- imaginado en 1979 por el genio argentino. En este texto de Un tal Lucas, describe al detalle el intrincado funcionamiento de tan exclusiva aventura gourmet, «delicia estremecedora» que empieza con una inmersión «en el sudor y el agobio de las multitudes» proletarias y acaba ante la carta de Maxim’s, empresa concesionaria del innovador servicio ferroviario. Claves secretas, cambios de línea y de lugar de recogida, boletines confidenciales para comensales, escolta policial en el momento del desembarco… Todo está estudiado para que los privilegiados usuarios no sufran molestas interferencias u obstrucciones por parte de «los viajeros vulgares» tentados de curiosear o provocar. Aunque el lugar reproduce la atmósfera y la decoración de cualquier vagón-restaurante, en éste «se come infinitamente mejor aunque a un precio también infinitamente».

Roald Dahl (1916-1990).

GASTRÓNOMOS (o LA CATA), de Roald Dahl. Cierro esta antología de relatos gastronómicos con el autor que estrenó la serie, Roald Dahl, y su despiadada caricatura de un gourmet. Se trata del repelente Richard Pratt, presunto experto en vinos cuya boca de «sibarita profesional» -semejante a un «embudo grande y húmedo»- copa buena parte de su jeta. Un personaje patético y arrogante que tiene el vicio de lucir sus conocimientos vinícolas mediante periódicas apuestas con su amigo Mike Schofield, un nuevo rico en cuya casa de Londres se desarrolla Taste, título original del cuento. El reto de la noche está en adivinar viñedo y añada del exclusivo clarete francés escogido para acompañar el rosbif. Todos hemos presenciado la ceremoniosa y enervante cata de un vino: esas contorsiones de cuello (dignas de colleja), esas ruidosas aspiraciones, esas masticaciones con morritos, esas penetraciones nasales… Roald Dahl no escatima sarcasmo, describe las ridículas maniobras faciales del gourmet y concluye que está ofreciendo «un espectáculo repulsivo». Asistimos después a las conjeturas, dudas y deducciones que conducirán al sumiller ocasional hasta esa pequeña parcela de Burdeos… Por cierto, ¿alguien sabe qué demonios es un clarete? ¡He de averiguarlo en breve!

~ CUENTOS PARA SIBARITAS (III)

Julio Cortázar (1914-1984).

CIRCE, de Julio Cortázar. Tras urdir este relato, el autor pudo comprobar que su escritura le había servido para superar «una pequeña neurosis»: el temor de encontrar bichos en la comida. Una fobia fatigosa y «que le estropea a cualquiera un buen almuerzo», según le confesó al periodista Ernesto González Bermejo. Fue un caso de autoterapia inconsciente y con final feliz, pues un buen día Cortázar se encontró «comiendo un puchero a la española sin mirar lo que comía», sin ir a hurgar en la amenaza de cada bocado. Circe es la historia de un noviazgo común -hecho a base de visitas y paseos- y de una aberración «de orden patológico» y difícil curación. La joven Delia Mañara, la protagonista, ejerce el papel de maga seductora, de Circe, «la divina entre las diosas», de lindas trenzas y conocedora de muchas drogas, tal como Homero nos la define en la décima rapsodia de La Odisea. Aquí la isla de Eea se transfigura en el barrio porteño de Almagro y los brebajes adoptan forma de bombones rellenos, «de pulpa dulce y esquiva», pero a veces también con «un dejo raramente salado (en lo más lejano del sabor)». El novio hace las veces de Ulises (¿logrará salvarse como el héroe?) en esta inquietante y morbosa historia de Bestiario, primer volumen de cuentos del maestro argentino.

Patricia Highsmith (1921-1995).

LA PERFECCIONISTA, de Patricia Highsmith. Por sus efectos paralizantes, el perfeccionismo es uno de nuestros más temibles enemigos interiores. En el fondo, es probable que se trate de una fobia: el miedo a defraudar por no alcanzar la tan anhelada (y detestable) excelencia. ¿Acaso hay dosis de estoicismo capaz de librar del estrés mientras se espera la llegada de veinte invitados? La hipocondríaca y obsesiva ama de casa Margot Fleming ha renunciado a cocinar por temor a que sus guisos no sean «lo bastante buenos», de tal modo que ella y su marido frecuentan los restaurantes. Ante la sorpresa de éste, un buen día decide pasar a la acción para demostrar que también puede ser «la esposa perfecta». Con la ayuda del Larousse Gastronomique y sacrificando el descanso nocturno a fin de ensayar los platos, prepara concienzudamente un menú para veintidós comensales. ¿Saldrá airosa de tan exigente reto? En esta pieza culinaria de sus Little Tales of Misogyny, Highsmith se vale de una neurasténica entrañable para hacer vudú contra el despiadado modelo de mujer ideal. Y esta perfeccionista me lleva a releer El perfeccionista en la cocina (‘pedante’ en el título original), divertido texto autobiográfico de Julian Barnes.

Miquel Àngel Riera (1930-1996).

LA GÀBIA DE VIDRE, de Miquel Àngel Riera. Este cuento fue escrito en 1977, pero yo lo leí en plena desescalada de mayo de 2020 y no daba crédito… El escritor de Manacor describe en La jaula de cristal un restaurante calcado a lo que en ese momento se avecinaba. Traduzco: «…una jaula múltiple, una espectacular vitrina para exhibir seres humanos de todo pelaje (…), una caja de cristal adosada a otras cajas de cristal». Cada cliente, aislado y protegido por «mamparas transparentes» en su cubículo silencioso, en su «pecera de lujo». Por fin, el lugar perfecto para la gente «que no quiere molestar ni ser molestada», el summum del reservadito individual. En cuanto al efecto global, un extraño juego óptico de imágenes mutiladas a causa de la refracción múltiple propiciada por las pantallas: anonimato máximo. ¿Sería posible el flechazo entre desconocidos en un «un zoológico» como el descrito? ¿Sería factible interactuar dentro de aquella «enorme colección de estuches de vidrio» y entre comensales desmembrados? Miquel Àngel Riera firma otra obra maestra del absurdo cotidiano en este divertido relato de su volumen La rara anatomia dels centaures.