~ CAMAREROS LATOSOS

Detalle del comedor del Nerua, en el museo Guggenheim-Bilbao, con sillas diseñadas por Gehry.

Esta mesa con sillas diseñadas por Frank Gehry es del Nerua, pero la anécdota referida no tuvo lugar en el restaurante del Guggenheim-Bilbao.

A partir de cierto empaque y de cierto precio, la mesa de un restaurante debería ser un espacio sagrado que los camareros habrían de respetar como cosa ajena, sin inculcar el derecho a la intimidad ni incurrir en allanamiento de morada. De hecho, tendrían que acercarse lo menos posible y únicamente con misiones claras e ineludibles como rellenar las copas de vino. Cuanto más lejos, mejor. El chef tampoco tendría que incordiar, ahorrándose los absurdos paseíllos de rigor, excepto en caso de ser requerida su presencia por los comensales. El otro día se sentaron dos hombres de negocios en una mesa y le explicaron al jefe de comedor que disponían de poco tiempo para comer, así que convenía aligerar y ser prácticos. A pesar de la advertencia, el sumiller se recreó en sus comentarios sobre la carta de vinos y, posteriormente, en una segunda visita, acerca del vino escogido por los clientes. La tensión fue en aumento cuando un camarero les sirvió una selección de tres aceites de oliva e -interrumpiendo de nuevo la conversación- se puso a describirlos, uno por uno, sin escatimar ni adjetivos ni tópicos. A la hora de presentar el tercero, el camarero afirmó que su fresco bouquet recordaba a “césped recién cortado”. La cosa había ido ya demasiado lejos y uno de los dos comensales -mi ídolo- tuvo que replicarle, seca y educadamente, en estos términos: “¿¡Cómo!? ¿Ha dicho usted césped recién cortado…? ¡Haga el favor de llevarse inmediatamente de la mesa esta porquería!”. Y así fue cómo, a partir de ese instante mágico, se aceleró la ceremonia.

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    • Dionisio
    • 12/08/12

    Totalmente de acuerdo en la idea,el camarero tiene que estar pendiente pero a su vez alejado de la mesa y dejar que el cliente disfrute de la comida.En lo que no estoy de acuerdo es en la respuesta del comensal,de muy poca educación,ya no hablo de su,casi seguro,desconocimiento del vino.

  1. Que razón tiene tu “idolo” , es que hay cada pelma ….hace años un pedante gastroidiota , en una cata de vinos me dijo que el vino que se estaba catando sabía a “pelo” , por cierto era un supervino , yo le pregunté si el pelo era de Terrier o de Mastin …

    • lalifriaslali
    • 12/08/12

    Dionisio, de muy mala educación es que no respeten la solicitud de los comensales y no considero tener falta de educación un gran desconocimiento del vino.

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